La comunidad de Llachón se encuentra en el extremo de la magnífica Península de Capachica, a unos 75 km de Puno. Menos concurrida que los circuitos tradicionales, se ha convertido en la referencia para la experiencia vivencial (estancia con la familia local) y el ecoturismo comunitario en el Lago Titicaca.
En Llachón, el recibimiento está organizado directamente por las familias locales de cultura Quechua que han desarrollado infraestructuras simples pero confortables para recibir a los viajeros. El objetivo es compartir su modo de vida: no solo observas, sino que participas.
El principal atractivo de Llachón es su ubicación espectacular. La península ofrece vistas impresionantes del lago, con las islas de Amantani y Taquile en el horizonte. Las colinas suaves son perfectas para caminatas tranquilas lejos de las multitudes turísticas.
La estancia en Llachón se articula en torno al intercambio y la participación en las tareas cotidianas. Es la oportunidad perfecta para los viajeros que buscan una profundidad cultural.
Las comidas se sirven con la familia. Podrás aprender a preparar la famosa Trucha Frita del Titicaca o asistir a la preparación de una Pachamanca (comida cocida bajo tierra), un plato festivo andino.
Llachón también es conocida por sus coloridos tejidos. Las mujeres comparten con gusto el arte del tejido y la bordadura, mientras que los hombres pueden mostrarte las técnicas de construcción de casas de adobe.
El alojamiento se encuentra en habitaciones simples pero limpias dentro de las casas de las familias. La electricidad puede ser limitada y el agua caliente no siempre está garantizada. También es común que los baños estén ubicados fuera de la casa, en una cabaña separada, como suele ocurrir en las comunidades rurales. ¡Es el precio que se paga por la autenticidad!
Para una estancia exitosa en Llachón, aquí te dejo algunos consejos prácticos: