El pueblo Uro es anterior a los incas y desarrolló un modo de vida único para escapar de la dominación de civilizaciones más poderosas. En lugar de vivir en tierra firme, construyeron islas artificiales sobre las aguas poco profundas de la bahía de Puno, que podían desplazarse si era necesario.
Estas islas están hechas completamente de totora (Schoenoplectus californicus), una planta acuática que crece en abundancia en las orillas del lago Titicaca. La base de la isla se forma con enormes bloques de raíces densas (llamadas khili) que proporcionan flotabilidad. Capas sucesivas de totora seca se colocan y compactan sobre esta base, formando una superficie esponjosa sobre la cual los Uros construyen sus casas, escuelas y torres de observación.
Se debe agregar totora fresca constantemente porque las capas inferiores se descomponen rápidamente al estar en contacto con el agua. Esto le da a las islas su textura única y suave, y demuestra el trabajo incesante que requiere mantener este modo de vida ancestral.
Aunque hoy en día está muy orientada al turismo, la vida en las islas Uros sigue siendo fascinante. Cada isla (hay más de 100) está habitada por varias familias y cuenta con su propio presidente (curaca).
Históricamente, la economía de los Uros se basaba en el uso del junco:
Los Uros son excelentes artesanos. Elaboran maquetas de sus famosas balsas con cabeza de puma, además de tejidos coloridos y pequeños objetos hechos de junco totora. Estas ventas constituyen hoy una parte esencial de sus ingresos.
Las islas Uros son el sitio más accesible y rápido de visitar desde Puno. La excursión es corta y puede integrarse fácilmente con cualquier otra actividad.
Esta es la opción más frecuente, ideal para viajeros con poco tiempo.
Algunas islas Uros ofrecen la posibilidad de pasar la noche sobre el agua con una familia local. Es una experiencia mucho más auténtica para descubrir el ritmo de vida en el lago.
Esta excursión es muy popular y permite visitar las islas flotantes de los Uros temprano en el día, para luego continuar hacia la isla Taquile, conocida por su artesanía textil y sus magníficos paisajes. El regreso a Puno es por la tarde.
Es la fórmula más clásica para un recorrido completo por el lago Titicaca. El itinerario típico es:
El sol a esta altitud es muy fuerte: lleve sombrero y protector solar. Aunque la experiencia es muy turística, sea respetuoso y mantenga una actitud abierta hacia la cultura de los habitantes.