Tras la catástrofe, la ciudad de Yungay fue reconstruida a pocos kilómetros del antiguo sitio. Hoy es la capital de la provincia homónima y un punto de paso importante del Callejón de Huaylas.
Una nueva ciudad orientada a la montaña
La nueva Yungay se ha desarrollado como un centro urbano y turístico. Sirve de punto de partida hacia las lagunas de Llanganuco, la Laguna 69 y los paisajes del Parque Nacional Huascarán. Su actividad se basa en parte en la acogida de visitantes que vienen a descubrir la región y su historia.
Un lugar de memoria protegido
El Campo Santo fue declarado Zona Intangible mediante la Resolución Suprema n.° 005-77-ORDEZA del 12 de octubre de 1977. Esta protección tiene como objetivo evitar cualquier ocupación o intervención que modifique la naturaleza conmemorativa del lugar. Dicha calificación ha sido reiterada en varias ocasiones, en particular en un informe de la Superintendencia de Bienes Nacionales en 2009.
Cada año, el 31 de mayo, ceremonias reúnen a los familiares de los desaparecidos y a las autoridades locales para honrar la memoria de las víctimas.
Un proyecto de acondicionamiento reciente
Entre 2023 y 2024, el Plan Copesco Nacional impulsó un proyecto de infraestructura destinado a mejorar la acogida de los visitantes. El proyecto incluye un centro de interpretación, miradores, senderos acondicionados y servicios básicos. Las instalaciones fueron inauguradas en mayo de 2024, con el objetivo de reforzar la dimensión turística, educativa y conmemorativa del sitio.
Un legado para la gestión del riesgo
La tragedia de 1970 marcó profundamente las políticas públicas peruanas. En 1972, el Estado creó el Instituto Nacional de Defensa Civil, convertido hoy en el INDECI, encargado de coordinar las respuestas ante situaciones de emergencia a escala nacional.