A pocos kilómetros de la ciudad de Huancavelica, enclavada a 3.900 metros sobre el nivel del mar, la mina de Santa Bárbara es uno de los vestigios mineros más impresionantes de la época colonial en Perú. Apodada "la mina de la muerte" debido a las extremas condiciones de trabajo, es testigo de un capítulo oscuro pero fundamental de la historia económica del país.
💡 ¿Sabías que? El mercurio extraído en Santa Bárbara era indispensable para el procesamiento de la plata de Potosí. Sin este mercurio, la explotación masiva de plata no habría sido posible.
La visita al sitio minero suele seguir un itinerario bien establecido, salpicado de paradas cargadas de historia:
Primera parada en el camino a la mina, el pueblo de Sacsamarca (o Saccsamarca) seduce por sus viviendas tradicionales construidas en piedra con techos de tejas rojas. La etimología de su nombre quechua es debatida: podría venir de "Sasa marqay" (difícil de cargar la piedra), "Saqsamarka" (pueblo de personas de cabellos abundantes y descuidados) o "Saksay marka" (pueblo grato, hospitalario y alegre). Este pueblo ofrece un primer vistazo a la arquitectura andina tradicional.
Desde este mirador panorámico, podrá abarcar con la mirada la ciudad de Huancavelica, sus diferentes barrios, el valle del río Ichu (que significa "paja" en quechua) y las imponentes montañas que rodean la ciudad. Un primer vistazo impactante a la geografía local antes de sumergirse en la historia minera.
Se trata de la puerta más importante de la mina histórica de Santa Bárbara, la entrada principal del antiguo socavón. Es un lugar cargado de simbolismo, donde se comprende toda la trascendencia histórica de la mina para la región de Huancavelica. Los guías locales suelen explicar allí el papel crucial del mercurio en la época colonial.
Cerca de la entrada, se pueden observar las ruinas de la antigua planta de procesamiento de mercurio. Estos vestigios dan testimonio de las técnicas de explotación utilizadas durante siglos para extraer y refinar el azogue (mercurio) destinado a las minas de plata de Potosí.
Continuando, se descubre el pueblo abandonado de Santa Bárbara, un verdadero "pueblo fantasma". Las ruinas de las antiguas viviendas de los mineros, los edificios administrativos y la plaza principal relatan la vida pasada en este complejo minero hoy silencioso.
Construida hacia 1564-1630 para los trabajadores mineros, esta iglesia se encuentra justo al lado de la entrada de la mina. Su fachada es una réplica de la Catedral de Huancavelica, con una portada de estilo barroco. La parroquia fue fundada oficialmente en 1585 por el Arzobispo Luis Zapata Cárdenas. Representa el centro espiritual del asiento minero colonial.
Punto más alto de la región Huancavelica y de la cordillera Chonta, el Apu Huamanrazu significa en quechua "halcón sagrado de las nieves". Considerado una montaña sagrada y una deidad protectora por las poblaciones locales, esta cumbre de 5.304 m de altitud es un lugar de gran importancia espiritual. Los paisajes de puna de altura alrededor de la montaña ofrecen panorámicas excepcionales de la sierra central peruana. Para el ascenso, es muy recomendable recurrir a una agencia local especializada que pueda proporcionar un guía experimentado y encargarse de toda la logística (equipo, transporte, aclimatación). La montaña es reputada "celosa" por la tradición local, de ahí la importancia de ir bien acompañado.
🥾 Para el Apu Huamanrazu: Recurrir a una agencia local le garantizará una experiencia segura y respetuosa con las tradiciones. Ellos se encargan del transporte, los guías de alta montaña, el equipo y las comidas.
Santa Bárbara es mucho más que una antigua mina: es un conmovedor sitio de memoria, testigo de un complejo pasado colonial y de los sacrificios humanos detrás de la riqueza minera. Aislada y silenciosa, interpela tanto a los viajeros curiosos de la historia como a los amantes del senderismo fuera de los caminos trillados. La iglesia del asiento minero relata la historia espiritual y social de aquella época.
✨ Imperdible: La silueta fantasmal de la mina al amanecer, cuando las nubes se agarran a las laderas y la historia parece suspendida en el aire frío de la cordillera.
⚠️ Importante: Aunque el exterior del sitio es accesible, la entrada a la mina está estrictamente prohibida por razones de seguridad. Conténtese con admirar la arquitectura exterior, la iglesia y el pueblo abandonado, testigos silenciosos de esta página de la historia.