🌿 En el Refugio Chabelita, la selva no es solo un paisaje, es el hogar de una familia que te recibe con los brazos abiertos. Ubicado en el corredor turístico de Tambopata, este acogedor hostal combina la calidez del trato familiar con la autenticidad de la vida en la comunidad de Isuyama. Aquí, cada huésped es invitado a descubrir los secretos de la naturaleza, desde una caminata de bienvenida por senderos locales hasta el sabor de las frutas más frescas de la región. Ven a vivir una experiencia donde te sentirás parte de algo especial.
“Aquí no recibimos clientes, recibimos a un miembro más de la familia”
Al inicio, nuestro trabajo era solo la agricultura. Tenemos una chacra de 15 hectáreas ubicada a una hora de aquí, en la comunidad de Jorge Chávez. Muchas personas, tanto turistas como locales, venían a comprar nuestros productos de la tierra. Trabajábamos muy duro, pero poco a poco, los vecinos de la comunidad nos fueron dando la idea de aprovechar el creciente interés de los viajeros. Así fue como comenzamos a invertir en el hostal. Empezamos con 7 habitaciones y ahora hemos incrementado a 10 para poder recibir mejor a quienes nos visitan. Todo surgió de forma natural, con el apoyo de nuestra comunidad y muchas ganas de compartir lo que tenemos.
¡Claro que sí! Mi mamá se llama Isabel y en Perú tenemos la costumbre de poner apodos cariñosos. Mi mamá es una persona muy respetada en la comunidad porque siempre apoya a los demás, y los comuneros la llaman con cariño “Chabelita”. Cuando llegó el momento de elegir un nombre para el hostal, ese apodo tan especial vino de forma natural. Así nació Refugio Chabelita, un nombre que representa el cariño, la cercanía y la confianza que queremos transmitir a cada huésped.
Nuestra filosofía es muy sencilla: queremos que cada persona que llega se sienta como si estuviera en su propia casa. Para nosotros, recibir a un huésped es como sumar un miembro más a la familia. Por eso nos gusta compartir con ellos, preguntarles qué les gustaría ver y hacer, y cuando nos piden comer junto a nosotros, lo hacemos con mucho gusto. Nos encanta intercambiar experiencias, porque también aprendemos de ellos. Ese cariño genuino es lo que marca la diferencia y hace que los viajeros se lleven un pedacito de nuestro hogar en el corazón.
Al llegar, los huéspedes se encuentran con una familia que los espera con los brazos abiertos. Nos gusta preguntarles qué desean descubrir para adaptar su experiencia. El día a día aquí es tranquilo, en contacto con la naturaleza. Uno de los momentos favoritos es la caminata por el pueblo, donde pueden apreciar plantas medicinales, cacao, y si tenemos suerte, observar animales como víboras, loros o pavas. También disfrutan mucho del contacto con los comuneros, que comparten sus costumbres. Es un lugar donde la desconexión y la autenticidad se viven a cada instante.
Contamos con un pequeño restaurante donde cocina principalmente mi mamá, aunque en realidad trabajamos en familia y todos nos apoyamos. Ofrecemos desayuno americano incluido en la tarifa, utilizando productos de la región y de nuestra propia chacra, muchos de ellos orgánicos. Para almuerzos y cenas, preparamos platos típicos como juanes, patacones, patarasca, chaufa amazónico y otros, siempre con ingredientes frescos y locales.
En cuanto a los tours, ofrecemos el Eco‑Safari en bote por el río Tambopata, donde se pueden observar lagartos, capibaras, taricayas (tortugas) y diversas aves. También organizamos la visita al Lago Sandoval con un guía oficial de la comunidad vecina, y al Lago Yakumama, entre otros. Además, realizamos traslados al aeropuerto (que está a solo 10 minutos) y podemos coordinar excursiones según los intereses de cada viajero.
Desde el inicio, nuestro objetivo ha sido cuidar el medio ambiente. Gestionamos los residuos de cocina y jardín mediante compostaje con aire y humedad para mejorar la fertilidad del suelo. Además, reforestamos con plantas maderables, medicinales y frutales en nuestros terrenos. En los tours, trabajamos con comuneros y guías oficiales de la zona, apoyando así la economía local y promoviendo un turismo responsable que respeta tanto la naturaleza como las tradiciones de nuestras comunidades.
Nos encanta compartir nuestros conocimientos, sobre todo de las plantas medicinales: para qué sirven, cómo se preparan. Como el hospital está un poco lejos, estamos acostumbrados a curar pequeñas heridas con lo que la naturaleza nos ofrece. También enseñamos sobre los animales, cómo se alimentan y cómo los protegemos.
Hay tantas anécdotas en tan poco tiempo que es difícil resaltar solo una. Pero lo más bonito es que ellos también nos enseñan mucho; aprendemos de sus historias de vida. Nos encariñamos profundamente y en varias ocasiones la despedida es difícil. Ver el cariño que nos devuelven es un gran orgullo porque significa que hemos llegado a sus corazones.
Trabajamos principalmente en familia: mis padres, mis dos hermanos, la pareja de mi hermano y yo. Nos apoyamos en todo según las necesidades del día a día. Además, colaboramos con guías comuneros y taxistas locales para los traslados y tours. Para nosotros, trabajar en familia significa que cada persona aporta lo mejor de sí, y eso se refleja en la calidez con la que atendemos a nuestros huéspedes. Informar, enseñar e intercambiar es parte de nuestro ADN, y así lo vivimos cada día.
La mejor época es el verano: hace más calor, pero el río está más calmado y hay más animales en las orillas. Recomendamos venir con ropa adecuada para el clima caliente, y no olvidar repelente de insectos, bloqueador solar y estar atentos a la alimentación para evitar molestias. Para los tours, siempre explicamos las opciones según la disponibilidad y los gustos de cada viajero, así pueden elegir lo que más les motive.
Queremos seguir creciendo como emprendedores. Estamos proyectando instalar una pequeña piscina, una zona de relajamiento y juegos, que sería muy útil especialmente cuando hay lluvias fuertes. Nuestro sueño más grande es construir unos bungalows en nuestra chacra, que está a una hora de aquí, para que los viajeros puedan estar aún más conectados con la naturaleza y la tierra. Queremos que cada vez más personas vivan la selva de una manera auténtica y respetuosa.
Si nos dan la preferencia, serán tratados como miembros de nuestra familia. Podrán conocer nuestras culturas y tradiciones, y siempre trataremos de dar lo mejor que podamos. Aquí no solo encontrarán un lugar para dormir, sino un hogar donde compartir, aprender y llevarse recuerdos imborrables. Los esperamos con los brazos abiertos.
Pronto encontrarás aquí las opiniones de los viajeros que se alojaron en el Refugio Chabelita Hostel. ¡Si te hospedaste con Chabelita y su familia, comparte tu experiencia!